Derecho Internacional

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Espacios Aéreos

Es otro componente más del territorio del Estado, tanto terrestre, como mar territorial. Es la columna de aire que se encuentra por encima de todo esto. Queda sometido a la soberanía del Estado. Esto supone una necesidad de autorización del Estado a un avión de un tercero. Para todo tipo de aeronaves. Esto supone dos problemas:

 

Los vuelos comerciales internacionales

La delimitación del espacio aéreo por arriba, el ultraterrestre, donde existen principios distintos. Interesa trazar la frontera pero, hasta ahora, no se ha conseguido. Ha habido diversas teorías: unos afirman que se sitúa en el “techo aeronáutico”, pero no es válido ya que hay ingenios que pueden conducirse como un avión.

El Convenio de Chicago de 1944 estableció un régimen jurídico de navegación aérea, pero no hubo acuerdo en casi nada y no sirvió para unificar criterios. Supone reconocer a los vuelos que no tengan un itinerario fijo (privados) dos libertades, la de sobrevuelo y la de realizar escalas técnicas.

El problema estaba en la aviación comercial, a cuyos aviones no se les va a reconocer ninguna libertad sin autorización previa de los estados. Pero los estados celebraron toda una red de tratados bilaterales para el comercio aéreo. Cinco libertades:

- Sobrevuelo.
- Escalas técnicas.
- Desembarcar, en el territorio de un Estado, mercancías y pasajeros
  procedentes del de la nacionalidad del avión.
- Cargar, en un Estado, mercancías y pasajeros para llevarlos al de la nacionalidad del avión.
- Que un avión español pueda recoger pasajeros en Italia para llevarlos a Francia.

A las aeronaves de Estado, bajo ningún concepto se les concede autorización mediante estos tratados; siempre tiene que pedir autorización porque es el máximo exponente de la soberanía de ese Estado.

Espacio Ultraterrestre

No está claramente delimitado del espacio aéreo. La órbita geoestacionaria es la única que permite colocar satélites, aunque su capacidad para albergarlos es limitada (alrededor de 1.800 satélites).

Los estados ecuatoriales están bajo esa órbita y han afirmado, en la Declaración de Bogotá, en 1976, la necesidad de su consentimiento para colocar satélites. Querían su soberanía sobre la órbita geoestacionaria. Son Brasil, Colombia, Congo, Zaire, Ecuador, etc. En cambio, la mayoría de la sociedad internacional piensa que debe haber libertad. Pero no se puede olvidar el carácter limitado de la órbita. Los satélites duran 10 años y después son chatarra, por lo que hay que retirarlos.

Tendremos que ver los principios rectores de las actividades que se pueden realizar en el espacio ultraterrestre. El siguiente tratado se aplica sólo en el sistema solar.

Tratado del espacio ultraterrestre de 1967

“La exploración y utilización del espacio ultraterrestre debe hacerse en interés de todos los países porque la luna y el resto del espacio ultraterrestre pertenecen a toda la humanidad”. Sin embargo, sí se permite la apropiación de rayos cósmicos. La libertad de acceder al espacio ultraterrestre es sólo formal.

Hay una desmilitarización en el espacio ultraterrestre que es total en los cuerpos celestes pero parcial en el resto de este espacio porque puede haber tráfico de armas nucleares, pero no puede haber armas convencionales.

Hay distintas actividades de utilización del espacio ultraterrestre:

Comunicaciones: mediante los satélites. Intelsat e Intersputnik eran organizaciones internacionales en la Guerra Fría para regular las cuestiones vinculadas a la vía satélite. Después se creó Eutelsat en Europa.

La Unión Internacional de Telecomunicaciones trató de evitar las interferencias concediendo las diferentes frecuencias. ¿Puede un Estado, mediante el sistema de satélites, llevar las telecomunicaciones a otro Estado sin su consentimiento? La única respuesta pasa por una resolución no obligatoria de la ONU en la que se puso de manifiesto la necesidad de notificar la existencia de canales por vía satélite.

Teleobservación:  Con satélites, observamos la tierra (para predecir el tiempo, por ejemplo). Pero cuando uno coloca un satélite, es difícil saber si se observa el tiempo o si se espía. Hay una resolución de la ONU en la que se indican los principios esenciales de la teleobservación:

- Notificación de actividades.
- Ofrecer a los estados el acceso a los datos a precio razonable.

Deben ser actividades que redunden en beneficio de todos los estados y a favor del medio ambiente.

 

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