Derecho Internacional

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Historia De La Sociedad Internacional

La sociedad internacional no ha sido siempre la misma pero es antigua y ha sido muy distinta, a lo largo de la historia, tanto por los miembros, como por las propias relaciones. Partíamos de unas sociedades internacionales para llegar, actualmente, a una sola que afecta a todo el orbe.

Podemos conectar su nacimiento al del Derecho Internacional. En la antigüedad, hay mucha anarquía y no hay cooperación, sólo conflictos bélicos. Pero en las relaciones de las polis griegas ya hay una sociedad internacional: rechazan todo lo extranjero y sólo hay relaciones civilizadas entre las polis. Celebran tratados de paz, utilizan la diplomacia, mantienen relaciones comerciales, etc. En el exterior, sólo guerra.

Durante el Imperio Romano, Roma intenta imponer su hegemonía a todos los extranjeros. Se elabora un derecho de gentes (Ius Gentium), que es el deseo de Roma por dominar a otros pueblos y sus normas las elaboran los romanos para satisfacer sus propios intereses. No hay relaciones internacionales.

En la Edad Media, todo era guerra salvo algún pequeño período de paz. En ocasiones, la situación es de grandes invasiones, guerras y conflictos. Sociedad prerrelacional. Se fue estructurando la sociedad localmente y aparecen las monarquías absolutas que, en ciertos aspectos, favorecen un desarrollo más normal de las relaciones internacionales de cooperación; hay pocos monarcas y casi todos son familia. El propio individuo fomenta las relaciones comerciales entre los pueblos por la mejora de las infraestructuras. Encontramos el deseo de crear la República de Naciones Cristianas, donde había bastante desorden: múltiples monarcas que tienen por encima la figura del emperador y la del Papa, que se disputan la supremacía. Los monarcas no lo aceptan porque tienen conflictos con ellos, con los vasallos y con los otros monarcas.

Con el paso del tiempo, la sociedad internacional pierde los vínculos religiosos y pasamos a un sistema que va a ser geográficamente el mismo pero desvinculado de la iglesia. En el siglo XVI, la soberanía es absoluta, sin nadie por encima. Este sistema pervivirá, sin grandes alteraciones hasta 1945. Ya existe un derecho internacional clásico en esta sociedad relacional poco cooperativa. Los valores culturales son semejantes en todos los estados europeos. Se basa en el absolutismo monárquico, lo que incide en sus características. El consentimiento del Estado para que se le aplique una norma viene de aquí (del absolutismo y la sociedad clásica); si el monarca tiene poder absoluto, nadie puede imponerle nada.

Este comportamiento es la única norma en la Edad Media: hay una sociedad totalmente descentralizada y llena de conflictos.

Sin embargo, también se va gestando el principio de equilibrio de poder, que es muy peligroso, desde el punto de vista de las fuerzas. Esto justifica cualquier tipo de guerra, sobre todo, cuando éstas son preventivas, para que ninguno sea más fuerte. Se gesta entonces un sistema normativo.

En el siglo XVIII, encontramos cierta ampliación de la sociedad internacional a raíz de la Revolución Francesa, entre otras causas. Se da el principio de las nacionalidades: que toda nación tenga derecho a convertirse en Estado.

Tenemos, entonces, más estados y la descolonización: en América, aparecen los Estados Unidos y ya no es la sociedad europea de estados. Hay una sociedad ampliada que respeta los principios europeo-occidentales. Europa sigue marcando el ritmo porque los nuevos estados lo aceptan. Es un sistema de estados de civilización cristiana. Posteriormente, se perderá el adjetivo “cristiana”. La ampliación geográfica no se había visto, hasta entonces, acompañada por otra de objetivos.

Se pasa así a una sociedad de estados civilizados en la que sigue predominando Europa; es una justificación para seguir expandiendo los valores de la sociedad europea, para “civilizar” a los demás. Se justifica la política de expansión colonialista por todo el mundo y se potencia la hegemonía europea. Todo Estado que nace recibe impuestos los valores de los estados civilizados. Si hay hegemonía, también habrá dependencia. Esta situación, a nivel teórico, llega hasta la II GM.

Pero, en la práctica, esta hegemonía era ficticia y lo que ocurría es que USA no quiso participar en las relaciones internacionales en los primeros años del siglo XX, no quiso asumir su papel de líder, aunque ya lo era. Se crea la Sociedad de Naciones, antecedente directo de la ONU, y no participan en ella ni USA ni URSS, que fue expulsada de esta sociedad. La prueba del fracaso de la Sociedad de Naciones es que hubo una II GM.

A partir de la guerra, se produce una importante transformación: aparece un nuevo sistema clásico pero diferente. Clásico porque nace de una contienda, pero diferente en todo lo demás. En él se mezclan lo viejo y lo nuevo y tenemos dinámicas de transformación de la sociedad internacional. Hay enfrentamientos de tipo ideológico: comunismo contra capitalismo (1945-1989).

A partir de 1989, encontramos una variación importante y podemos estar ante un nuevo sistema, una alteración del mapa pero no por una guerra, sino por los nacionalismos, la caída del sistema anterior y el fallo de la URSS. Esas alteraciones permiten ver otros problemas que quedaban ocultos bajo la Guerra Fría.

Nuevo Orden Internacional

A partir de 1945, el sistema internacional se globaliza tras la II GM, que afectó geográficamente a los cinco continentes, y la sociedad que se genera a su conclusión es realmente mundial. Este sistema se caracteriza por dos variables:

Muy opresor para quien no es superpotencia. Desde el 60, sufre una gran ampliación con la aparición de nuevos valores y culturas distintos de la europea.

Varias peculiaridades:

Los vencedores no diseñan el modelo organizativo. Al final de la II GM, no hay conferencia de paz porque era una alianza de intereses, no de amigos, entre capitalismo y comunismo contra el fascismo. Hay una alteración de esa alianza en el período de posguerra. Sí habrá otras reuniones entre los vencedores como la de Yalta, donde se produce el reparto del mundo entre las dos superpotencias, y éste se dividió en dos. También hubo compromisos de instaurar regímenes democráticos en Europa.

Encontramos diversos subsistemas, por lo que se donomina orden bipolar (Este-Oeste). Pero hay otros aspectos que hay que considerar.

Creación de la ONU como intento de organizar el mundo y, especialmente, Europa, puesto que ambas superpotencias estaban “educadas” al estilo europeo. Diseñan una organización de directorio de grandes potencias, multipolar, encarnado en la ONU. Hasta cinco polos: Gran Bretaña, Francia, China, Estados Unidos y la URSS. Es un sistema mucho más amplio que el bipolar porque los cinco tienen derecho de veto en el Consejo de Seguridad. Pero este sistema no ha funcionado bien porque la lógica bipolar ha penetrado en el sistema multipolar. Hoy en día, se pretende cambiar la estructura de ese Consejo de Seguridad. La entrada masiva de nuevos estados producirá también algunos cambios.

La lógica de Yalta dividió al mundo en dos grandes esferas con la existencia de dos subsistemas diferentes y dos líderes diferentes. USA pretende organizar la sociedad internacional y antes había estado “dormido”. Esto pone de manifiesto su capacidad de organizar al mundo occidental de manera económica. Es el bloque predominate.

Pero es una lógica unipolar económicamente, según se muestra en los acuerdos de Botton Woods, donde se crea el Fondo Monetario Internacional. También hay otros acuerdos como el GATT (acuerdo internacional sobre aranceles y comercio), actualmente sustituido por la OMC. Allí se negocian acuerdos comerciales internacionales. La economía capitalista es el líder económico mundial.

La URSS se comportará conforme a los modelos imperiales clásicos; ampliar su esfera de influencia imponiendo gobiernos amigos en todos los estados. Occidente cree que todo el comunismo del mundo está controlado desde la URSS y esto es así sólo en un primer momento, pero China se desmarcará en un momento determinado y también es un gigante.

La Guerra Fría se desenvuelve en este sistema bipolar. Es un concepto acuñado por Lippman para definir las circunstancias predominantes en este período. Pero hay varias teorías que delimitan este periplo; sólo una dice que comenzó con la revolución bolchevique. Las demás ponen el principio tras la II GM pero no se ponen de acuerdo en el fin, que parece lógico pensar que se sitúa en la caída del muro de Berlín (aunque otros dicen que sólo desde el 47 hasta el 53), con el bloqueo de Berlín.

Amparándose en el terror nuclear, se ha dicho que este era un período de guerra improbable y paz imposible, un sentimiento de tener un enemigo permanente en todos los aspectos de la vida. Y esto se extiende a todo conflicto internacional, por lo que las guerras locales lo son sólo geográficamente, por ejemplo, durante la descolonización africana y en Sudamérica. La amenaza nuclear hace la guerra improbable, pero también es imposible la paz por considerar que el enemigo está ahí. La guerra se traslada a la periferia, a los estados subdesarrollados. La tierra se va a dividir en dos bloques; se bipolariza en su totalidad. Pero hay un único espacio mundial por el terror nuclear. Europa quedó como un territorio de paz junto con USA y URSS, estos, por razones obvias, por el proceso de integración europea y por estar justo en medio de los dos bloques.

Los nacionalismos encuentran un freno en Europa occidental por el proceso de integración. Sí ocurre, actualmente, que Europa oriental se multiplica en cuanto al número de estados.

Pero, además de la función opresora, una segunda variable que conviene tener en cuenta se refiere a la aparición de nuevos estados en la sociedad internacional que no responden al modelo cultural clásico predominante. Se considera esto como un contrapeso al sistema bipolar. Antes eran colonias de estados europeos que ya no son líderes, sino segundones en el panorama internacional. Entran en la ONU y provocan una serie de resoluciones, como la 1514 (XV) (entre paréntesis, el año de vida de la organización cuando se toma la resolución), conocida como la Carta Magna de la descolonización, para que desaparezcan las colonias; principio de autodeterminación de los pueblos cuando no se es soberano por la opresión extranjera, aunque cada uno lo interprete como quiera. Hoy quedan pocos reductos donde se pueda aplicar todavía porque siempre prima la integridad territorial de los estados.

Los estados se daban cuenta de que existía un neocolonialismo (económico, por ejemplo) amparado en el sistema bipolar. Entonces, se agrupan pidiendo otros principios. Un factor clave de este movimiento se muestra en la Conferencia de Bandung, sin la presencia de ningún líder bipolar. Se comienza a hablar de los estados no alineados (29 en un principio). Más tarde, aparecerá el Grupo de los 77 como un concepto distinto pero que viene a ser lo mismo. Éstos no quieren alinearse en ninguno de los dos bloques políticamente y lanzan unos principios, los más importantes, descolonización, neutralismo y coexistencia pacífica entre los estados, sobre la que hacen pública una declaración: respeto por los demás estados, rechazo de acuerdos defensivos, justicia, solidaridad, etc. Consiguen hacer penetrar algunos principios, otros ya estaban y otros no consiguen introducirlos en la sociedad internacional. Nadie puede imponerle nada a un Estado soberano. Los estados subdesarrollados pueden reclamar o incluso solicitar, pero nunca imponer.

La política de no alineación lleva al panafricanismo. Luego no todo es bipolarismo, sino que hay otros factores en las relaciones internacionales. Las alteraciones que produce la desaparición del sistema comunista no son tan transformadoras como parece.

Del 45 al 90, en resumen, vivimos un sistema complejo que se explica por estas lógicas o por todas ellas en general. La Carta de la Naciones Unidas no comienza a funcionar, y aún así, no funcionará bien, hasta la guerra del Golfo.

 

Universalidad y Heterogeneidad

Hablamos de una sociedad universal y heterogénea. Universal porque, cuantitativamente, abarca todo el planeta. Como consecuencia, es también Heterogénea desde diversos puntos de vista (hasta el 90): guerras ideológicas y económicas, diferencias culturales, etc.

Encontramos una dialéctica entre globalización y fragmentación. Se acuñan conceptos como el de Aldea Global por el temor nuclear, al hambre, etc., que afectan por igual a todos los estados. El temor más integrador, sin duda, será el nuclear. Pero, a pesar de la globalización, encontramos un sistema fragmentado en varias partes. Se caracteriz, principalemente por dos fracturas:

- Este-Oeste.
- Norte - Sur o Centro - Periferia.

Este – Oeste: 

Afecta al conjunto de la sociedad internacional pero el principal escenario será Europa. Es la lógica bipolar. El Oeste diseña tres grandes estructuras militares y económicas: la OTAN, de corte defensivo contra el otro bloque, la CE y la OCDE, de carácter económico. En el Este, se crea el Pacto de Varsovia y el COMECON o CAEM. A pesar de todo, esta fractura evoluciona hasta el final de la Guerra Fría y encontramos cuatro fases:

1947-55  Etapa de rigidez del sistema.

1955-68  Primera etapa de tensión.

1968-75  Comienza la distensión; las relaciones se suavizan.

1975-85  Segunda Guerra Fría. Posteriormente, volvemos a la distensión y a la              conclusión definitiva de la Guerra Fría.

Existen tres grandes causas para que se produzca el final de la fractura:

Clima de confianza entre O. y E. representativos de los años de distensión por lo relativo a las armas nucleares, que los acercan, y se producen acuerdos de desarme.

Cuando los dos líderes se relacionan entre ellos de manera amistosa, los demás hacen surgir el policentrismo, una sensación de rechazo hacia los líderes de los dos bloques. La cabeza visible del O. será Francia, que se retiró de la estructura militar integrada de la OTAN. La CPE (ahora PESC) viene a ser una concepción de la política europea exterior coordinada y Francia toma aquí la iniciativa. En el E., este movimiento antilíder lo representa China, que interrumpe sus relaciones en un momento deterninado (años 60) y se convierte en líder para muchos de los estados no alineados. En el plano económico, tampoco podemos olvidar a Alemania.

Paneuropeísmo:

Conjunto de políticas de acercamiento O-E que se van a plasmar en la Ostpoilitik y la CSCE (ahora OSCE, organización para la cooperación y seguridad en Europa). Hay una reunión de países de ambos lados, de carácter no permanente, donde los que se llaman enemigos van a diseñar su propia seguridad conjunta. Desde el punto de vista del O, es un triunfo, porque se consigue penetrar en los países del E. Para los otros, consideran que se están aceptando las fronteras delimitadas tras la II GM.

Para las poblaciones de uno y otro lado, la Ostpolitik es humanizar las relaciones entre los pueblos de los dos bloques, sobre todo en Berlín y las dos alemanias. Pero también atenta contra las bases de la fractura y encontramos una disolución de la lógica bipolar.

La CSCE aprueba muchas resoluciones de respeto de los pueblos plasmadas en el Pacto de Helsinki (1990, Carta de París). 

El proceso de integración europea pone de manifiesto otras formas de poder, no sólo el militar de USA y URSS. Se acuñan términos como poder civil (representado por la CE). Europa vuelve a parecer como potencia económica. Se crea la idea de poder difuso o poder suave. Se mina así el unipolarismo económico de los Estados Unidos.

Quien le dio la puntilla al sistema bipolar fue Gorbachov con su política de desideologización internacional. Hay que introducir a la URSS en el sistema internacional y esto sí que supone el fin de la bipolaridad.

Una segunda fractura es la de Centro-Periferia o Norte-Sur, que no ha desaparecido pero ha perdido rasgos distintivos. Mundo desarrollado, mundo subdesarrollado. Es una fractura más compleja porque tiene un carácter multidimensional, no se basa en una sola variable: economía, cultura, religión, etc. Los elementos que componen el Sur, además, no son homogéneos. Pero hay estados que no son de centro ni de periferia, como Arabia Saudí o Kuwait.

La definición de centro y periferia se basa en dos aspectos: económico y cultural. El problema de la fractura es que, en la periferia, no hay ni un líder ni una organización. Es un cajón desastre en el que se encuentra todo aquello que no es Estado de la OCDE. Es una articulación de conjuntos, no un conjunto en sí mismo.

 

En el aspecto económico, hay una pugna entre los que aceptan el sistema capitalista y los que no lo aceptan, ya desde tiempos de la colonización.
A partir de los 60, se deja ver una fractura con la descolonización y aparecen estados independientes que impugnan los principios económicos occidentales.
La periferia se engloba en el Grupo de los 77, que funciona como una sola voz en numerosas conferencias internacionales y pone de manifiesto sus problemas a través de UNTAC. Pero este grupo ha sido un fracaso.

Aún así, consiguieron una evolución del derecho jurídico del mar, con la creación de nuevos espacios marinos, en contra de los estados occidentales porque los impide explotar los espacios oceánicos.

A todas estas reivindicaciones les dieron el nombre de Nuevo Orden Económico Internacional, amparado en la justicia y la igualdad. A pesar de todo, la noción de periferia va a decaer como grupo compacto. Les van a afectar las dos crisis del petróleo (73-79) que estaban pensadas para afectar a los occidentales.
Una nueva crisis ya no afectaría tanto a los occidentales porque explotan otras energías y sólo un par de estados se lucraron con las crisis. Cuando los ingresos del petróleo disminuyen, se genera una gran deuda externa. En los 80, el grupo periferia ya no existe, pero sí sus problemas, y habrá estados especialmente subdesarrollados (el Cuarto Mundo).

A medida que se pierde el carácter compacto, encontramos una regionalización de las relaciones internacionales, dándose diversas periferias regionales: Asia con Japón; África, Caribe y Pacífico con la UE. La agenda global sigue estando ahí.

Por lo que respecta al aspecto cultural, también encontramos el origen en el sistema europeo de estados y su difusión colonizadora. Se levantarán un grupo de estados contra esa cultura por considerarla manifestación del colonialismo.

La religión crea, además, una homogeneidad en la periferia. Era el resto contra Occidente. Disconformas con el sistema militar dominante, se agrupan en los no alineados porque los bloques les impedían el acceso a las Naciones Unidas.

Crean una conciencia antisistema porque, en principio, tienen unos líderes prestigiosos, como el mariscal Tito. Pero también se va diluyendo desde el punto de vista cultural, a veces, por la uncursión de la variable económica. China y la URSS intentan controlar este grupo por la pérdida de la homogeneidad y éstos encuentran la lucha contra Israel y contra el Apartheid para seguir unidos. La periferia dejará de existir, como grupo compacto, en los años 80.
Muchos de ellos tomarán la bandera religiosa para luchar contra Occidente.

Hasta 1985, hemos tenido un mundo multiforme, pero con un cierto orden internacional.

 

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